Escrito por Juan C. Reyes
Nadie puede ser libre cargando el peso de la mentira. Por tanto, es imprescindible la verdad para poder ser libres. La verdad nos hace libres porque si no hay verdad no hay libertad. La libertad es muy valiosa, perderla es ser esclavo.
La libertad cuesta sacrificios para obtenerla y mantenerla. ¿Entonces hay un sacrificio para ser libres? Si, es solo el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, que nos hizo libres para que caminemos en libertad. Porque Él es la verdad el camino y la vida, su sacrificio es el único que pudo pagar el precio que exige la demanda del sacrificio. Porque estábamos muertos en delitos y pecados, solamente su sangre, pudo pagar el precio de nuestras transgresiones. Éramos mercancía sin comprador en el mercado de la esclavitud y solo por su infinita gracia con su victorioso sacrificio redentor en la cruz, nos compró a precio de sangre. Latigazos, crucifixión y sangre, fueron el precio pagado por tu libertad y la mía.
Entonces sí, hubo un sacrificio para tener libertad, pero el sacrificado tenía que ser la encarnación de la verdad, no podía ser menos, porque no ser así, su sacrificio no hubiera valido.
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Gálatas 5-1
El precio pagado por tu libertad fue muy alto. Estad firme en ella, cuídala siempre honrando con tu vida y glorificando en tu corazón a nuestro Señor Jesucristo. Rechazando las cosas pasajeras de este mundo. El predicador dijo:
todo lo que está debajo del sol es vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 1:14
Busca siempre las cosas celestiales y siempre encontrarás el amor de un padre dispuesto a perdonarte y llenarte de su gracia, amor, y paz.