Escrito por: Juan C. Reyes aicelainternational.org
Por amor Jesús entregó su vida, por amor soporto latigazos, insultos y vergüenza. Lo crucificaron desnudo en una cruz, y aun así clamó al cielo y dijo al padre: “…perdónalos porque no saben lo que hacen.” ¿Cuántas veces hacemos daños sin saber que lo estamos haciendo? Creo que todas esa gente que crucificaron a Jesús en realidad no sabían la magnitud del daño que hicieron.
Por amor el padre, envió a su hijo a morir por ti y por mí. Entregó a su Hijo en amor incondicional y el Hijo soportó el más cruento dolor, para que tú y yo jamás experimentemos dicho castigo. Él lo hizo por nosotros. Imagínate este escenario de Jesús antes de ser arrestado, Él oró al padre y dijo padre si es posible pasa de mí esta copa. Recordemos que Jesús fue a la cruz voluntariamente. ¿Qué pasaría hoy en día si esa copa hubiese sido pasada?, ¿dónde estaríamos hoy?.
De seguro perdidos en delitos y pecados y sin la esperanza de ser salvos. Entonces el amor de Dios no dejó de ser, no desvaneció, y mucho menos se enfrió. La Biblia afirma que al hombre el amor se le enfria. Por tal razón es que escuchamos la infame frase de hoy en día: “se me acabo el amor, ya no te amo, y por lo tanto no quiero seguir contigo”. Por otro lado, aún en la cruz sangrando con clavos traspasandolo, Jesús nunca considero la opción de rendirse a no cumplir la misión por la que fue entregado. Podía dejarnos desamparados, pero a pesar del dolor que estaba padeciendo no lo hizo, simplemente por amor.
El verdadero amor se conoce cuando realmente reconoces a esa persona que siempre está a tu lado. No con las manos vacías, no con demostraciones vanas. No debemos renunciar del primer latigazo que recibamos. ¿Por que no somos capaces de mirar la cruz, aprender, ver e imitar el amor de Cristo?
El amor no lleva las manos llenas de ilusiones, ni pasiones y muchos menos intereses. ¿Acaso fue Jesús interesado? ¿Nos pidió algo a cambio para dar su vida por nosotros?
Tenemos que estar dispuestos a soportar los vientos y mentiras de un mundo, donde el verdadero amor de Dios se ha enfriado en el corazón del hombre. Para muchos los desiertos no son necesarios, ya nadie quiere cruzarlos, tenemos miedos a las pruebas porque son dolorosas. Peor aún, muchos han creído las mentiras del sistema. Un sistema que ha dejado de adorar a su creador para adorar lo creado. Un sistema que escoge ir al río y tomar agua contaminada y no ir directamente a la fuente de agua viva, donde el agua es pura.
Pero, ¿que de extraordinario tiene que seamos cristianos, estemos bajo la gracia y no hemos aprendido a perdonar y conocer el verdadero amor? Aquel amor que fue desnudo y crucificado. No tiene nada de extraordinario que dejemos que se ponga el sol y llevemos nuestros enojos a la cama. Debemos caminar diferente y amar con el verdadero amor incondicional de Cristo.
¿Que es mostrar el amor desnudo?
Hace unos días atrás estaba haciendo un trabajo en una casa, y mi compañero me dice: “mira eso Juan”; cuando mire estaba la señora de la casa caminando con un andador por un terreno lleno de piedras para abrirle el portón a su esposo para que entrara con su camioneta. No era cerca la distancia que ella tuvo que caminar arrastrando aquel andador en aquel terreno pedregoso, enferma y con serios problemas para caminar. En verdad mi compañero y yo solo nos miramos y dijimos: “que hermoso, pero creo que en nuestra generación no vamos a ver ese amor tan grande.” Ver a tu esposa, o esposo mirar por la ventana al marcharte al trabajo, ver una sonrisa una mirada de amor, saber que alguien te espera al regresar, saber que tienes un hombro donde llorar, un abrazo de consuelo en los días difíciles, saber que están enamorado de ti sin decir una palabra eso es realmente un amor desnudo.
Porque no necesitas llevar nada en tus manos solo un corazón dispuesto y enamorado. Realmente esas sencillas y gratuitas acciones son las que cada día alimentan la esperanza de que todo estará bien junto a la persona que amas.
En los días que estuve trabajando en aquella casa cada día iba la señora arrastrando aquel andador para abrir el portón, a veces él tardaba un poco en llegar pero ella no se iba, se sentaba bajo aquel sol a esperar que su amado llegara. Esto me hizo pensar un poco más adelante y hacerme la pregunta, ¿en algunos años alguien haría esto por mí?. Realmente todavía estamos a tiempo que nuestra generación aprenda amar incondicionalmente, porque es preocupante cuando todo lo queremos resolver con un divorcio porque simplemente se acabó el amor.
Miremos siempre la cruz, el amor de Dios, aprendamos a vencer miedos y a soportar latigazos, a romper con los malos hábitos, y apoyar a nuestra pareja. A mirar que después de la cruz, los latigazos y clavos que traspasaron a nuestro Señor, hay una esperanza, una nueva vida un Salvador, y una vida eterna.
Cristo jamás dijo que sería fácil, pero al caminar con aquella pesada cruz pisando su propia sangre lleno de moretones y golpes jamás se rindió, y nos dejó el ejemplo que todo se puede, si él venció también nosotros podemos vencer.